jano

Jano

Jano era el dios romano del inicio, de las entradas, de las puertas y de los arcos. Siempre se le representaba como una figura con dos caras mirando hacia lados opuestos. En el foro romano había un templo con dos puertas dedicado a él. En tiempos de paz, estas puertas siempre estaban abiertas, cosa que no ocurría en la guerra. El mes de enero se dedicó a él e incluso lleva su nombre, pues se trata de la época en la que se mira hacia el nuevo año mientras aún se recuerda el anterior.
Jano no es un dios demasiado importante en la mitología, pero gracias a los ojos en la parte posterior de su cabeza pudo derrotar a la ninfa Cama, que tenía por costumbre atraer a los posibles amantes a una cueva diciéndoles que enseguida estaría con ellos y huyendo al instante.
Jano, no obstante, no cayó en esta argucia. Después tuvo descendencia que jugó un papel importante en la legendaria historia de los primeros años de Roma.

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