thor skrymir

Thor y el gigante Skyrmir

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La más famosa de las aventuras de este heroico Ase es la que le acontece tras encontrarse con el gigante Skrymir, también llamado Utgardaloki. Como en ocasiones anteriores, Thor viaja acompañado de otro dios, Loki, especialista en crear problemas. Ambos marchan camino del país de los gigantes, donde aspiran a ganar gloria y fortuna a base de molestar a sus ocupantes, pero se les hace de noche y no paran hasta encontrar una gran cueva que descubren posee cinco cavidades; deciden dormir en la más pequeña y acogedora. Por la mañana descubren que han pasado la noche en el guante de Skrymir, quien, una vez que los encuentra y se entera del objetivo de su viaje, se les ofrece como guía para acompañarlos. Durante el camino, un Thor hambriento y furioso porque no puede desatar el nudo del cordón que cierra el saco de las provisiones que lleva Skrymir sin que éste se entere, le atiza varios golpes al gigante mientras duerme. A pesar de la fuerza que imprime en cada uno de ellos, no le provoca el más mínimo rasguño. Thor se resigna y decide vengarse de otros gigantes cuando lleguen a su país. Pero las cosas no marchan como pensaba. Cuando alcanzan su meta, los colosales seres los desprecian por su reducido tamaño y tratan de impresionarlos, invitándolos a una serie de pruebas que han de practicar en un castillo. Los Ases no logran superar ninguna: en el caso de Thor, éste se muestra incapaz de vaciar de tres tragos el cuerno de la bebida de Utgardaloki, de levantar del suelo el gato del gigante o de vencer en una lucha cuerpo a cuerpo a su vieja nodriza Elli.

La confesión de Skrymir o Utgardaloki

Skrymir y Thor
Thor y Skrymir
Al día siguiente, el mismo gigante que los ha guiado conduce a los derrotados dioses lejos de allí y, antes de desaparecer, les confiesa la verdad: el cordón del saco que Thor no pudo abrir era un alambre mágico irrompible; los golpes de Mjollnir no le afectaron porque había hipnotizado al dios y en realidad éste golpeó unas colinas, no la cabeza del gigante, y por cierto abrió sendos y profundos valles con cada uno de sus mazazos; tampoco pudo terminar la bebida del cuerno porque uno de sus extremos se hundía en el océano, y ni siquiera Thor puede beberse toda el agua del mundo, si bien, gracias a sus tres tragos, creó las mareas, hasta entonces inexistentes; el gato no era tal, sino la monstruosa serpiente de Midgardr que nadie puede levantar; y en cuanto a la nodriza, ésta no era otra que la vejez, que a todos vence sin remedio. Rabioso por haber sido engañado tantas veces seguidas, Thor pretende vengarse, pero Utgardaloki ya ha desaparecido, tras impartir esta interesante lección de humildad.
No olvidamos que el nombre de nuestro héroe aparece también en la semana nórdica rigiendo el jueves o Día-de-Thor tanto en inglés (Thursday) como en alemán (Donnerstag).

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