egeo teseo y medea

Egeo

Egeo era el hijo mayor de Padión, rey de Atenas y padre del gran héroe Teseo. Egeo recibió como herencia todo el dominio sobre Atenas, pese a que había prometido compartir su gobierno de la ciudad-estado con sus dos hermanos.
Después de dos matrimonios, Egeo todavía no había tenido hijos. Cuando consultó al oráculo de Delfos sobre ello, la respuesta que recibió fue un tanto ambigua. Sólo cuando regresase a Atenas -le dijeron- podría abrir sus odres. Confuso, le repitió estas misteriosas palabras a su amigo, el rey Piteo de Troizen. Piteo, que sabía que el oráculo había profetizado el nacimiento de un gran héroe, vio de inmediato la conexión que podría utilizar en su propio beneficio. Emborrachó a Egeo y le dejó dormir con su hija Etra, de manera que el futuro héroe fuese de su propia sangre. Pero cuando Egeo se dio cuenta de lo que había ocurrido, depositó su espada y un par de sandalias sobre una roca de gran tamaño. A continuación le dijo a Etra que sólo si su hijo aparecía por Atenas con la espada y las sandalias lo reconocería como suyo.
De vuelta a Atenas, Egeo se casó con la hechicera Medea, que había buscado refugio en él después de su matrimonio desastroso con Jasón, que había acabado de forma trágica. Medea se presentó ante Egeo con su hijo Medo.

Cuando mucho después llegó a Atenas Teseo, hijo de Etra tras su relación con Egeo, y ya gozando de una enorme reputación como héroe, Medea se dio cuenta de inmediato de quién se trataba. Sus intereses velaban por su propio hijo, Medo, por lo que decidió no informar a Egeo de la identidad de Teseo. Le hizo creer que se trataba de una persona poco fiable y le puso veneno en su copa de vino. Pero en el momento en el que se disponía a beber, Egeo reconoció la insignia de la espada de Teseo y le quitó la copa de las manos.
Medea huyó de Atenas y Egeo organizó un gran banquete en honor de su hijo. Teseo, en agradecimiento, acompañó a su padre en la lucha contra los Palantidos, los 50 hijos de Palas, hermano de Egeo. Estaban disputándole a Egeo su dominio sobre Atenas, pero fueron derrotados.

Pero hubo más dificultades, ya que Andrógeo, hijo de Minos, el poderoso rey de Creta, fue asesinado por los atenienses, víctima de un peligroso toro que había sido soltado por Heracles y que campaba por la zona de Maratón. Minos atacó a los atenienses, pero no los pudo derrotar con su limitada capacidad militar. No obstante, el hambre, los terremotos y las epidemias consiguieron poner a los atenienses de rodillas. Egeo aceptó las condiciones de paz de Minos, tal y como le aconsejó el oráculo de Delfos. Entre ellas se estipulaba que una vez cada nueve años siete jóvenes atenienses de cada sexo deberían ser ofrecidos al Minotauro, ser mitad hombre y mitad toro, en el laberinto diseñado por Dédalo, el brillante maestro de la construcción.

Con la ayuda de Ariadna, hija de Minos, Teseo consiguió acabar con el Minotauro y liberar a la ciudad de aquel doloroso castigo. De regreso a Atenas, Teseo olvidó el acuerdo al que había llegado con su padre antes de partir. Si todo salía bien, debería desplegar una vela blanca en su barca. Pero Teseo, entristecido en parte al haber tenido que dejar a su amada Ariadna en la isla de Naxos, y también contento al regresar a casa, dejó la vela negra desplegada en el mástil. Egeo divisó el barco de su hijo en la distancia navegando con la vela negra y, en un ataque de desesperación, se lanzó desde una roca hacia el mar. Desde entonces, el mar en el que el infortunado rey ateniense perdió la vida fue conocido como mar Egeo.

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