deucalion

Deucalión

Deucalión, el Noé de la mitología griega, era hijo de Prometeo y Pronoia (Pronoya), y marido de Pyrrha (Pirra), hija de Epimeteo y Pandora. La humanidad se encontraba aún en un estado moral primitivo, lo que explicaría el motivo por el que Licaón, rey de Arcadia, ofreció a Zeus -que había llegado para comprobar si de verdad no creía en los dioses- un guiso hecho con carne humana. Zeus lo convirtió en un lobo y decidió destruir al género humano con un diluvio.
Deucalión y Pirra pudieron salvarse del desastre. Por consejo de Prometeo construyeron una barca en la que se resguardaron de la lluvia durante nueve días. Finalmente, el bote quedó varado en lo alto del monte Parnaso.
Cuando Deucalión y Pirra se dieron cuenta de que eran los únicos supervivientes, abandonados y desesperados rogaron a la diosa Themis (Temis), cuya ermita no había desaparecido bajo las aguas, que les dijese cómo salvar a la humanidad de la destrucción. Les ordenó que llevasen velos, que soltasen sus ropajes y que arrojasen los huesos de su madre sobre sus hombros. Al principio se negaron a obedecer a la diosa, pues no querían desenterrar los restos de los muertos. Después Deucalión se dio cuenta de que «madre» quería decir «tierra» y «huesos», «piedras», por lo que entonces hicieron lo que se les había pedido.
De las rocas arrojadas por Deucalión brotaron hombres y de las piedras lanzadas por Pirra, mujeres. Así se creó la nueva raza humana que permitió garantizar la existencia del género. Heleno, hijo de Deucalión y Pirra, tuvo una posición especial entre los nuevos humanos, siendo el progenitor de los Hellenes o griegos.

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