mito vaca celeste

Mito de la Vaca Celeste

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Cuando Ra, rey de los hombres y de los dioses, sintió el ataque de la vejez, su cuerpo se transformó en oro, plata y lapislázuli, y se dio cuenta de que los hombres que vivían en el valle y en el desierto tomaban una actitud arrogante respecto a él e incluso pensaban rebelarse contra él. Lleno de inquietud, reunió secretamente al consejo de los dioses, del que formaban parte por pleno derecho Su y Tefnut, Gebeb y Nut, así como Nun y el Ojo de Ra. Según la opinión de estos dioses, resolvió enviar a su ojo, que, en esa circunstancia, iba a tomar la forma de Athor-Sejmet, para extender una mortandad entre los hombres. La diosa cruel se puso a la obra en seguida y, tras haber cumplido una parte de su misión, volvió muy contenta a informar a su señor. Pero entonces el dios se arrepintió de haber tomado una decisión tan radical y quiso salvar al resto de la humanidad. La dificultad estaba en apaciguar la sed de sangre de la diosa, que se había estimulado con sus primeras matanzas. Para hacer cambiar a Athor-Sejmet, Ra hizo desparramar durante la noche, en toda la extensión del territorio, una bebida fermentada de color rojo, que la diosa tomaría por sangre. Este artificio tuvo un resultado excelente: la diosa bebió ese líquido en tal cantidad que ya no distinguió siquiera a los hombres que estaban a su alcance, y así una parte del género humano se salvó de la matanza.
No obstante, Ra se había hartado de la humanidad y deseaba abandonar los parajes terrestres. El dios Nun, le convenció para que se instalara a lomos de la vaca Nut. Cuando llegó la mañana y los hombres dieron muestra de nuevo de sus instintos pendencieros, la vaca se irguió con el dios en su lomo y tomó la forma del cielo. Ra manifestó su satisfacción al verse situado tan alto; pero, viendo que la vaca se sentía llena de temor y que temblaba todo su cuerpo, encargó a ocho genios que le sirvieran de apoyos colocándose, de dos en dos, en torno a cada una de sus patas. Por otra parte, ordeno a Sü, el dios de la atmósfera, que pusiera su vientre bajo la vaca, de modo que le sostuviera el cuerpo con los dos brazos tensos.

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