tantalo

Tántalo

Tántalo era hijo de Zeus y del titán Pluto (una figura que no tiene nada que ver con el Plutón romano que se equiparaba a Hades). Fue uno de los grandes pecadores de la mitología y tuvo que morar en el Tártaro para expiar sus acciones.
Tántalo reinaba en una ciudad de Asia Menor, siendo Pelops y Níobe parte de su descendencia. Al principio, Tántalo fue uno de los favoritos de su padre e incluso se le permitía sentarse a la mesa con los dioses y comer ambrosía y beber néctar. No obstante, traicionó alguno de los secretos de los dioses y robó sus manjares para compartirlos con sus amigos. Se trataba de pecados menores comparado con su gran crimen.
Un día, cuando los dioses fueron a comer con él, Tántalo mató a su hijo Pelops y se lo sirvió guisado para ponerlos a prueba y averiguar si eran omniscientes. Todos pasaron la prueba y rechazaron su comida, menos Deméter, que tomó un bocado del hombro de Pelops, aún despistada por la pérdida de su hija Perséfone. Los dioses, airados, le devolvieron la vida a Pelops con un nuevo hombro de marfil y así creció hasta convertirse en una figura tan ruin como la de su padre.
El crimen de Tántalo fue tan horrendo que fue castigado a permanecer en el mundo de los muertos eternamente junto a las Danaides, Ixión, Sísifo y Titio. Durante su breve visita a este reino, Odiseo vio la tortura que le había correspondido: «permanecía erguido sobre un estanque con agua que le llegaba hasta la barbilla y, aunque intentaba beber, no podía alcanzar la superficie; y cada vez que lo intentaba de nuevo, el agua descendía hasta sus pies dejando ver la negra tierra. Algún espíritu llegó a secarlo del todo. Sobre su cabeza colgaban las hojas de los árboles con frutos como las granadas y las peras, y unas manzanas de un rojo glorioso; suculentos higos y aceitunas oscuras y abigarradas, pero tan pronto como se estiraba, todas huían para ocultarse en las negras nubes» (Homero, la Odisea). Aún hoy día se utiliza la idea de este mito para señalar aquellas tareas y hechos que son los más penosos y fatigosos.

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